Organizando Un Viaje (I)

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Organizando Un Viaje (I)

Por | 2016-08-03T14:58:58+00:00 febrero 7, 2016|Guías, Organiza tu Viaje|1 comentario

Recuerdo la primera vez que salí de viaje sin gran presupuesto, sin experiencia, sin artesanías y sin boleto de regreso, cómo me inundó en sus diferentes formas la pregunta ¿cómo?, ¿Cómo organizo la mochila?, ¿Cómo hago dinero? ¿Cómo voy a dormir? y unas decenas  más de “cómos” sin respuestas aparentes, que al final fui entendiendo en el camino. Aún hoy en mi segundo viaje de meses, se siguen destapando cada día una gran cantidad de incógnitas que me generan miedo y dudas, pero todas encuentran como fluir mientras voy andando.

De esa cantidad de preguntas tuve mucho más claras las respuestas para arrancar por segunda vez, pero entre cafés y cervezas un amigo me recordó la incomodidad de esas dudas. Él, quería lanzarse al agua y emprender un viaje sin fecha de retorno y no sabía por dónde empezar, razón por lo que me acribilló con mil preguntas, pero yo no tenía idea como ayudarlo en ese momento y disipar sus miedos a partir de las respuestas. De esas conversaciones, nace esta serie de post, porque aunque es una cuestión personal organizar un viaje, sé que algo de ayuda nunca está de más.

1. ELEGIR UN DESTINO

Se me va la mente entre sueños cuando mis ojos ven un mapamundi y quisiera conocer cada rincón del planeta antes de morir, pero no, la realidad es que al querer abarcar todo no se hace mucho (no solo con relación a los viajes).
Iguazu_CuentosDeMochila_F23Además del deseo es necesario tener en cuenta otra cantidad de cosas para elegir el lugar hacia donde uno quiere ir. Para empezar, me dejo llevar por esa vibración del corazón que me llama a conocer un país y abro la baraja de opciones basada en sensaciones y sentimentalismo. Después pongo los pies en el suelo y pienso en el tiempo, el presupuesto, las posibilidades de hacer dinero en el viaje y hasta en política internacional, porque las fronteras son un hecho molesto. De esa manera, voy eliminando cartas de la baraja hasta encontrar ese lugar que se convertirá en mi pequeña obsesión.

2. LOS DOCUMENTOS

Como decía, las fronteras son un hecho molesto por su dificultad para atravesarlas. Algunos viajeros salen favorecidos por sus nacionalidades, otros no tienen tanta suerte y a otros como los colombianos, nos tienen las puertas cerradas en casi todos los países con triple candado y un perro asesino por las dudas. Durante la planificación de mi viaje por Centro América se hizo más evidente.
VisaParaUnSueño.CuentosDeMochilaPara estar completamente segura de lo que debo hacer, entro en las páginas consulares de cada país que quiero visitar y me pongo en la tarea de recopilar las restricciones y requerimientos para empezar cuanto antes a sacar copias, sellos, apostillas y todo lo que sea necesario para tener un rápido y feliz paso por migración.

3. HACER EL DINERO

No creo estar equivocada al decir que el dinero es uno de los grandes interrogantes de un viaje, en especial si es uno que abarca varios meses y varios países. Los viajeros europeos o estadounidenses por lo general, ahorran grandes sumas durante algunos meses y parten a recorrer el mundo sin pensar en trabajar, por lo menos la mayoría de los que he conocido; por el contrario, a los mochileros del tercer mundo nos toca buscar el dinero en el recorrido.

Saber hacer cualquier cosa, tener un talento, o en última instancia ¡tener las ganas!, son suficientes para pagar un viaje. He conocido personas que trabajan como meseros o en hostales a cambio de hospedaje, cuidadores de niños, de perros, voluntarios en diferentes obras sociales, blogueros, escritores de libros de viaje y la más conocida, la calle: malabaristas, artesanos, músicos, fotógrafos, pintores, cocineros y otros, explotan sus conocimientos y talentos para pagar el viaje a medida que lo van haciendo.
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Personalmente prefiero siempre tener un dinero de reserva para no pasar malos rato a causa de su ausencia. Viajando trabajo como artesana pero siempre llevo algo en el bolsillo en caso de emergencia. No tengo un trabajo en Bogotá que me genere una entrada significativa pero siempre estoy pensando en el siguiente viaje, así que todo el dinero que no uso en el mes va directo a la ranura de mi marrano etiquetado “México” o el siguiente país que se me antoje conocer.

No tengo muchos tips para ahorrar pero debo decir que no salgo a fiestas, no tomo taxis, no compro ropa por gusto sino por necesidad, prefiero comer en casa, me interesan poco los artículos tecnológicos de última generación y en general no me gasto un peso que no sea necesario, parece un sacrificio extremo pero para mí viajar lo vale.  Finalmente el último ipad va a quedar guardado después de un tiempo en el armario o morirá en un basurero, pero las experiencias y sensaciones de un viaje no van morir mientras esté viva.

4. LA FECHA

Cuando los viajes son de vacaciones o muy cortos, la fecha puede ser dada por un jefe o por las circunstancias, pero en otro tipo de viajes como los mochileros, poner el día de partida se convierte en una serie de apuestas a la suerte. Ya me ha sucedido cuando tengo ganas de sentir el “no tiempo” y escaparme a otros mundos, que busco el destino, ahorro el dinero, tengo lista la documentación, armo el parche (lo que significa que tejo manillas y tobilleras para vender) y no tengo idea cuando irme porque siempre pienso que no todo está listo, que me falta más dinero, más artesanías, comprar un vestido, mirar un mapa y otras excusas que, para ser sincera, son un cúmulo de mentiras que me ayudan a correr la fecha de partida y darme el tiempo de enfrentar el miedo.

Lo mejor que se puede hacer en este caso de indecisión extrema, es comprar el pasaje de avión, bus, hacer una reserva paga en un hostal, o comprometerse de alguna manera a salir en una fecha específica. Antes de tomar el calendario y hacerlo, para mí todo es incertidumbre y creo que podría aplazar el viaje eternamente porque siempre va a existir un compromiso que me hace difícil el desapego al hogar.

5. SALUD

Está listo el lugar, el ahorro, el pasaporte y las visas, incluso el tiquete de partida, y llega la pregunta del millón: ¿y si te pasa algo? En la mayoría de países que he visitado la atención médica es gratuita para los turistas, lamento decir que en Colombia no es así. Sin embargo una gripa, una raspadura o una picadura pueden ser fáciles de manejar, el lío es cuando el cuerpo se revela de otra manera, aquí viene la parte negativa del post: una apendicitis, una cirugía de emergencia, una radiografía o hasta una enfermedad que necesite un tratamiento especial. No me agrada atraer vibraciones negativas y pensar en esto pero sé que no estoy exenta a un acontecimiento desafortunado.

Casi ningún viajero que conozca lleva un seguro de viaje, es una decisión que cada uno debe tomar según sus necesidades. Por mi parte en el primer viaje que hice no estaba asegurada, para el segundo, tal vez porque salí sola me pareció prudente hacerlo. Un accidente común como partirme un pie me puede costar lo mismo que el viaje. Si, las tarjetas de asistencia de viaje son caras y deseo no tener que utilizarla pero prefiero estar protegida en el tema de salud. Por mi parte estoy asegurada con Asegura tu Viaje , en este link pueden hacer una cotización que se acomode al viaje que harán, chatear en línea si tienen alguna duda, y comprar la asistencia con un 15% de descuento* 

En esta primera entrada les conté de la preparación previa para un viaje, en la próxima, responderé preguntas que me han hecho acerca de qué llevar y cómo organizar la mochila, si quieren leerla pueden seguir este enlace Organizando Un Viaje (II)

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Acerca de Natalia Méndez Sarmiento

Voy por el mundo con una mochila al hombro y una libreta recolectando historias, experiencias, sensaciones, conociendo personas, disfrutando paisajes y escribiendo para difundir mi pasión por los viajes.

Acerca del Autor:

Voy por el mundo con una mochila al hombro y una libreta recolectando historias, experiencias, sensaciones, conociendo personas, disfrutando paisajes y escribiendo para difundir mi pasión por los viajes.

Un comentario

  1. José Esteban Batres 3 agosto, 2016 en 17:57 - Responder

    Wow leyendo tu blog pienso que tienes razón en todo lo que has escrito. Aunque a veces pienso que si es necesario llevar contigo algo de tecnología, primero empezaré por conocer mi país ya que hay lugares a los que no he ido nunca y me gustaría tener al menos una anécdota que contar en otro lugar si me llegasen a preguntar. He tenido la dicha de armarme de valor antes y he recorrido al menos 4 países pero no me he quedado por un tiempo indefinido, tendré que visitarlos de nuevo ya que me has inspirado. Saludos hasta Bogotá mi querida amiga.

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