Tres días caminando en el Cañón del Colca

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Tres días caminando en el Cañón del Colca

Por |2018-09-11T14:07:50+00:00septiembre 11, 2018|Perú, Suramérica, Viajes|1 comentario

Luego de nueve días de varias caminatas extenuantes en la Sierra Nevada del Cocuy, hace 10 años, dije que la montaña no era para mí. Esa vez tenía tantas ampollas en los pies que me dolía hasta dormir, y llegando a la cima de la montaña no podía dar cinco pasos porque me faltaba el aire. Pero me mentí, luego de eso hice varias más, porque, aunque un trekking pueda doler, o parecer imposible, cuando se llega a la cima todo lo demás se olvida.

Por eso, aprovechando que Arequipa está rodeado de naturaleza, y hay varios tipos de excursiones por hacer, decidimos ir a un trek de tres días al Cañón del Colca.

Pueden buscar el tour en Find Local Trips. Abajo dejo toda la info útil.

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DÍA 1
Objetivo: llegar al río en la parte baja del Cañón

A las 3 de la mañana nos recogió una camioneta en el hotel de Arequipa. Las cuatro primeras horas fueron un martirio. Parece exagerado, pero estábamos pensando en desistir de la excursión. Diferentes factores se combinaron, para que nuestra salud decayera de un momento a otro y no tuviéramos ánimos de caminar. Habíamos dormido poco; la carretera parecía una serpiente, y nosotros íbamos en la parte trasera de la combi, lo que hizo que nos mareáramos al punto de vomitar; y llegamos a una altura aproximada de 4000 m.s.n.m., lo que aumentó las náuseas y nos generó malestar estomacal.

Con tristeza, nos perdimos la primera parada en el mirador del Cóndor, donde estas aves pasan sobrevolando los Andes y es posible verlas a de cerca. Nuestros compañeros de trek, nos contaron después que la vista era impresionante, y que el tamaño de estas aves con las alas abiertas, era muy similar al de una camioneta. Nosotros, estuvimos sentados recibiendo atención médica para poder continuar el recorrido.

Consejo 1.
 Si son muy malos para las carreteras, tomen una pastilla para evitar el mareo, o duerman apenas suban al auto. Para la altura, primero aclimátense en Arequipa unos días antes del tour.

Nos recuperamos con una esencia milagrosa de muña, que nos untaron en las manos para oler durante el camino, y bajo la luz brillante de las 7 de la mañana en la montaña, comenzó la aventura de caminar durante tres días en medio del Cañón del Colca, uno de los más profundos del mundo.

Durante cuatro horas mantuvimos una marcha continua y un poco complicada. El sendero era empinado y lleno de diminutas piedras, esto hacía que cualquier movimiento en vano se convirtiera en un resbalón, y para evitarlo, era necesario hacer mucha fuerza en las piernas, especialmente en las rodillas.

Fue agotador. Sin embargo, cada vez que parábamos a ver las montañas, algunas con pliegues como telas con copos de hielo en la cúspide, y otras verticales y rocosas, sabíamos que el esfuerzo valía la pena. El paisaje fue la gasolina para seguir.

Llegamos a almorzar al primer hostal con las piernas casi encalambradas, pero no le dimos importancia, pues se respiraba el aire fresco de la montaña, y se sentía el silencio de una vida sin internet y sin electricidad. A las 6 de la tarde, ya comenzaban a verse las estrellas y a encenderse las velas para la cena.

Cuando todos dormían, salimos a cobijarnos con el cielo estrellado. Sin un haz de luz artificial, se veían tantos puntos brillantes en la bóveda celeste, que parecía no haber espacio para la oscuridad.

Consejo 2
Indispensables las botas de trekking, una de nuestras compañeras de excursión llevaba tenis, y terminó con los pies destrozados al punto de tener que desistir del tour.

También es necesario llevar protección para el sol, agua y alimentos que les den energía, en el camino de bajada no van a conseguir dónde comprarlos, y los siguientes días puede que encuentren lugares, pero una botella de agua de 2,5 litros que en Arequipa cuesta 3 soles, en el Cañón la cobran entre 12 y 20 soles.

DÍA 2
Objetivo: Caminar entre el Cañón hasta llegar al Oasis

Haber dormido sin la luz del computador proyectando una película, sin estar revisando las últimas actualizaciones de las redes sociales, y muy temprano, provocó un despertar relajado y en total conexión con el ambiente.

El objetivo era seguir la caminata, esta vez en medio del Cañón, para llegar a un lugar llamado el Oasis. La dificultad del sendero se alternaba entre fuertes pero cortas subidas, tramos planos que aliviaban nuestros pies, y bajadas empinadas.

El guía se dio el tiempo de hacer ameno el sendero, parando cada cierto tiempo para explicarnos, por ejemplo, que la única carretera del Cañón había sido construida hacía pocos años, razón por la que anteriormente si alguien enfermaba allí, generalmente moría por los 3 días de camino hasta el pueblo más cercano. También nos contó que hasta ahora estaban construyendo escuelas en los poblados más pequeños donde viven cuarenta personas. Y que el sancayo es un fruto ácido, endémico de la zona, con el que hacen pisco y helado.

Entre toda la charla, también nos explicó cuál es la principal actividad económica de la zona: los tintes para la comida y los maquillajes. Tomó un bichito blanco de una planta, llamado chochinilla, que parecía untado con tiza, por un momento creí que esa especie de tiza era la utilizada en el proceso de los tintes. Fui inocente, lo sé, lo que hizo una vez terminada su exposición, fue aplastar con sus dedos al cochinillo y esparcir toda la sangre en sus manos. “El tinte es la sangre del bicho”, dijo, quedamos estupefactos. No hay ninguna foto, no estaba preparada para lo que haría, y volverle a pedir que lo hiciera era matar a otro bichito, así que quedará solo en mi recuerdo.

El último tramo del camino nos hizo temblar nuevamente las piernas. Fue una hora de bajada pasando muy cerca de las terrazas de cultivo preincaicas, que hasta hace algunos años aún se utilizaban. Sin embargo, por el deshielo en los picos de las montañas, el agua dejó de bajar y los cultivos no sobrevivían, razón por lo que ahora estas construcciones ya no son útiles para los habitantes del Cañón, y son apenas un atractivo turístico.

El Oasis se veía a lo lejos como una capa verde de árboles entre las montañas áridas. Pensaba durante el camino que este era el nombre del hospedaje, pero verdaderamente el lugar era un oasis con una cascada y una piscina de agua natural proveniente del subsuelo.

Allí dormimos, de nuevo sin electricidad ni internet, solo con la tenue luz de las estrellas, para levantarnos a las 4 de la mañana del tercer día y hacer la caminata que más temíamos: subir sin parar durante cuatro horas, para llegar de nuevo al Valle del Colca y desayunar en Cabanaconde, uno de los pueblos más cercanos.

Consejo 3
Hay un tour que solo dura dos días, pero se hace exactamente el mismo camino. Si tienen tiempo es mejor que hagan el de tres días, porque en dos van a llegar extenuados y no van a tener tiempo de disfrutar las paradas.

DÍA 3
Objetivo: regresar a Arequipa

Apenas podíamos vernos los pies con la linterna, cuando iniciamos la última caminata. Estaba oscuro y hacía frío, pero este se apaciguó rápidamente por el andar rápido del guía, quien nos pidió no quedarnos atrás al menos mientras salía la luz.

Me concentré en respirar lentamente y en ver las piedras de la montaña que crujían unas con otras al ritmo de nuestros pies. Nuestro grupo estaba conformado por una pareja de malteses y una italiana, que se dedicaban a hacer trekking en distintas montañas del mundo, así que no demoraron en dejarnos atrás, por más que el guía nos hubiera pedido estar juntos.

Consejo 4
Lleven la maleta lo más ligera posible, o el trekking se va a hacer más difícil.

Las primeras dos horas fueron casi a oscuras y agotadoras, ver los rayos mañaneros del sol pegando en las montañas, el cielo amarillo y las nubes rosadas, fueron el aliciente para continuar hasta el final. Algunas personas pasaban en mulas, de hecho, muchas, eran filas de 15 o 20 animales que pasaban cargados de maletas y gente, quienes debieron haber pensado en el tour que iban a hacer antes de ir. Algunas eran mayores, es justificable, pero había otras que no superaban los 30…

Las últimas dos horas fueron agotadoras, parecía que no íbamos a llegar nunca a la cima, pero sacamos todo de nosotros para lograrlo. Arriba, nos esperaban plácidos los otros tres caminantes del grupo, quienes nos dieron ánimo con gritos y saludos para que lográramos subir el último tramo de la montaña.

Una vez allí, con hambre y con las piernas entumidas, nos dirigimos caminando – ya no podíamos más –  hasta Cabanaconde. Allí desayunamos a prisa un huevo y pan hecho a la leña, para tomar de vuelta el camino hacia Arequipa. Desde las 10 de la mañana hasta las 5 de la tarde, recorrimos aguas termales, volcanes humeantes, valles a 5000 m.s.n.m. y campos de alpacas, vicuñas y llamas.

Si no describo este último recorrido con máximo detalle, es porque estaba tan agotada que solo podía ver por la ventana sin pensar. Eso sí, puedo recordar con exactitud la belleza del paisaje montañoso y frío, con capas de hielo a cada lado de la carretera que une a Cabanaconde con Arequipa.

Consejo 5
Busquen este trekking y otros tours en Perú y en Suramérica, en Find Local Trips, un buscador confiable de tours en diferentes países, donde pueden comparar precios y actividades.

 

INFO ÚTIL

TRANSPORTE

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*Dentro de cada recorrido que elijan hay algunas actividades incluidas en el precio, como la visita a la Reserva Nacional de Paracas.

*Lo mejor, es que hay flexibilidad total. Ustedes compran el pasaje y lo pueden utilizar durante un año. Si quieren cambiar sus fechas de viaje solo se meten a la página y las cambian sin cobros extra, esto incluye cada parada que hagan en el recorrido.

Por ejemplo, el bus que nos llevó de Paracas a Huacachina salía al día siguiente de la llegada, pero nos gustó tanto el desierto, que decidimos cambiar la reserva e irnos una semana después. Lo hicimos a través de la web fácil y sin cobros extras.

RECOMENDADÍSIMO.

Acerca de Natalia Méndez Sarmiento

Voy por el mundo con una mochila al hombro y una libreta recolectando historias, experiencias, sensaciones, conociendo personas, disfrutando paisajes y escribiendo para difundir mi pasión por los viajes.

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Voy por el mundo con una mochila al hombro y una libreta recolectando historias, experiencias, sensaciones, conociendo personas, disfrutando paisajes y escribiendo para difundir mi pasión por los viajes.

Un comentario

  1. Maria Eugenia Sarmiento 15 septiembre, 2018 en 21:49 - Responder

    Lugar de ensueño. Que rico vivir esa experiencia hermosa. TE ADORO

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