Una viajera de 30

Una viajera de 30

Por | 2016-09-28T19:04:27+00:00 septiembre 28, 2016|Pensamientos Viajeros, Reflexiones|14 Comentarios

Supuestamente así no sería mi vida cuando tuviera 30; llegado el 28 de septiembre de 2016, ya habría de tener si bien no un casa, al menos un crédito hipotecario; y si no era posible tenerlo, por lo menos un trabajo en el que devengara un sueldo fijo que por supuesto proviniera de mi carrera como diseñadora gráfica.

Claro que bastante me advirtieron que no era buena idea estudiar esa carrera, si es que quería justamente a mis 30, tener todo lo que se necesita y lo que no también; como un carro, un televisor para empotrar en la pared de la casa que aún sería del banco, y una cocina lujosa para poder prepararle a mi esposo un deliciosa comida, una vez llegara del trabajo.

La cuestión es que hoy cumplo 30 y no tengo esposo, créditos, casa, ni el trabajo soñado; así que mi papá un día me preguntó hace poco si era consciente de la edad que tenía, y lo que significaba comenzar a hacerse viejo sin un capital, porque además, tampoco tengo el dinero mensual fijo para abonar a mi jubilación, que debería comenzar a recibir en 35 años.

La respuesta no es fácil porque a veces sí lo pienso; pienso en los días en que ya no pueda o quiera seguir caminando por el mundo, y me pregunto que haré entonces; ¿qué haré si se supone que a los 30 ya es tarde?.

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Mi primer cumpleaños en la ruta fue en la bellísima Buenos Aires

Pero al hacerme a mí las mismas preguntas en silencio, me encuentro con que son insulsas para mi propio sentir y pensar. He aprendido a respetarlas y a agradecerlas, porque no es nada menos que mi padre o mi familia quienes las hacen, seres que se preocupan por mí, y me proyectan en una nube de idílico bienestar; además siempre son positivas las contrapartes que hacen pensar, porque me cuestionan sobre mis propias decisiones.

Aun así no he logrado hallar el sentido a una existencia que no sea itinerante, y a vivir en contra de mis convicciones los próximos 35 años, con el objetivo de ahorrar el dinero para una pensión. Es un hecho que el dinero es necesario, y he dejado de luchar en contra de lo evidente; hacía unos años lo aborrecía, me llevaba muy mal con él pero lo necesitaba, aunque difícilmente aparecía porque no lo quería. Ahora no es mi eje y no lo será, pero he entendido que es un medio para llegar a fines que no son necesariamente funestos como muchos, en este mundo mayormente capitalista.

De manera que lo pienso e igual no le encuentro cabida a la preocupación, porque siento que hay una estrella conmigo siempre -y con todos – . Hoy no lo tengo, pero cada día hago de mi pasión por los viajes un trabajo: escribo, ilustro, tomo fotografías y ando siempre en constante movimiento; los viajes me han enseñado que si uno no para la vida tampoco y en el momento justo, cuando se necesita, no antes ni después, cae en tu manos la oportunidad para seguir avanzando.

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La familia en donde me quedaba en Ciudad de Panamá se enteró a último momento de mi cumpleaños y me hicieron una cena con pastel 🙂

Así que quiero buscar la felicidad hoy y cada día de mi existencia, y esta felicidad se encuentra en las carreteras, en las anchas, las grandes, las pequeñas y las de ripio; en las cervezas que me invitan los camioneros, y en las sonrisas sorpresivas de quienes me suben a un auto cuando hago autostop; en los desconocidos que aparecen en un bus, en el hostal, en la calle, en la habitación y se convierten en amigos, amores y en familia viajera; en la simpleza de dormir en una carpa con la bella bóveda celeste alrededor, o en el opuesto hotel all inclusive frente al mar, y poder disfrutarlo todo y sentirse parte de todo.

Viajar es un aspecto ineludible de mi existencia, por lo que aprendo, lo que veo y cómo me transformo. Me encanta que todo lo material se vaya haciendo innecesario; que mi casa quepa en una mochila; que nuevas palabras tomen sentido. Me asusta, pero a la vez disfruto la incertidumbre, la novedad, el desequilibrio y las dudas. Sin lugar a dudas adoro perderme una y otra vez en el camino para reencontrarme, reaprender y aprender de mí y del mundo desde muchas perspectivas.

Los viajes me han enseñado que sé poco, pero que estos me pueden enseñar a la vez mucho; más allá de cultura general, historia o geografía, he aprendido a ver al mundo como un todo, y a todos como parte del mismo. Es un remedio infalible contra la intolerancia y el ego; todo comienza a verse diferente: las personas, las ideas, el interior y los contextos. Es una travesía chocante contra las propias concepciones, lo que abre la posibilidad de transformarlas y darles mayor sentido.

Sólo viajando me he logrado encontrar en todo mi ser; no siempre he sido feliz haciéndolo, pero la tristeza, la nostalgia, la rabia y la amargura también hacen parte de este tránsito por la Tierra, y viajando es como he aprendido a sobrellevarlos de otra manera y a aplacar los melodramas innecesarios, porque al fin y al cabo y aunque no parezca, la vida es imperfectamente perfecta.

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Varadero no fue mi mejor cumpleaños, pero estaba viajando. Siempre aprendiendo del camino.

Hoy celebro mis 30 en casa, hace dos años no lo hacía por andar en otros lares del planeta. Mi deseo para esta nueva vuelta al sol es que mi vuelta al mundo no acabe cuando la edad me lo exija, sino cuando parar sea lo que me haga feliz. Conozco viajeros de 20, 30, 40, 50 y hacia arriba, porque nunca es tarde y nunca se está viejo para disfrutar de la vida.

Gracias a todos por acompañarme en este sueño que no termina. El próximo año espero estar reportando mis 31 desde Asia.

Acerca de Natalia Méndez Sarmiento

Voy por el mundo con una mochila al hombro y una libreta recolectando historias, experiencias, sensaciones, conociendo personas, disfrutando paisajes y escribiendo para difundir mi pasión por los viajes.

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Voy por el mundo con una mochila al hombro y una libreta recolectando historias, experiencias, sensaciones, conociendo personas, disfrutando paisajes y escribiendo para difundir mi pasión por los viajes.

14 Comentarios

  1. Alicia (Nomadeando ando) 28 septiembre, 2016 en 19:19 - Responder

    En junio entré en los 30, viajando de polizona en el tren de mercancías mas grande del mundo… sobre la carga de hierro, atravesando el desierto de Mauritania.
    Yo también pensé mientras lo hacía que no, aun no es momento de parar 😀
    Que los 31 te pillen en Asia pues !

    • Natalia Méndez Sarmiento 6 octubre, 2016 en 09:31 - Responder

      Alicia, esa historia que me cuentan me parece maravillosa. Ya te había respondido por Facebook 🙂 pero la vuelvo a leer acá y me imagino en los confines del planeta cumpliendo los 31, los 37 y los 50!!! un abrazo.

  2. Daniela 28 septiembre, 2016 en 21:16 - Responder

    Claro amiga! Que la vida no es de una u otra manera .. sino como elegimos vivirla.. y usted es de aquellas que logran todo lo que desean pues entonces nunca será tarde para parar o continuar el viaje.. la adoro!

    • Natalia Méndez Sarmiento 6 octubre, 2016 en 09:32 - Responder

      Mi Dani, los viajes también me han dado maravillosas amigas como vos!! Te adoro. No encontraremos por ahí de nuevo. Un besote

  3. Paula 29 septiembre, 2016 en 21:05 - Responder

    ¡¡¡Envejezcamos viajando!!!! Y preparémonos para absorber todo lo posible en esa anheladísima vuelta por Asia. Un abrazote Naty, estoy mega-impaciente!

  4. Yismeily 3 octubre, 2016 en 19:00 - Responder

    Natalia como ya te había dicho que me has inspirado, ya el 11 se noviembre comienzo mi vuelta por España uiii y tengo 29 ajjajaj me imagino que tampoco es tarde para comenzar. . Besoss visita República Dominicana jjjj

    • Natalia Méndez Sarmiento 10 octubre, 2016 en 12:08 - Responder

      ¡¡Qué alegría Yismeily!!! no sabes cuánto se me llena el corazón sabiendo que con mis viajes y mis escritos, inspiré a alguien a tomar su rumbo 🙂 Buen camino y disfruta cada instante. Nos vemos en cualquier lugar del mundo 😉 un abrazo

  5. valen 10 octubre, 2016 en 04:18 - Responder

    La edad es solo un número, conozco gente de 20 que parece que tuviera 50 en el corazón, conozco gente de 50 que son más jóvenes que yo.
    Aprovechemos la vida que es un ratico y solo hay una. Que pereza malgastarla en algo que no nos llena ni nos hace felices, rindiéndole cuentas a alguien más que no sea uno mismo.
    Nada, por 30, por 50 y por lo que hagan falta. 🙂
    Feliz cumpleaños y por muchos más años en la ruta.

    • Natalia Méndez Sarmiento 10 octubre, 2016 en 12:06 - Responder

      ¡Brindo por eso Valen!, porque sean muchos años más acompañados de cientos de viajes y alegría en el corazón 🙂
      Un abrazo

  6. David 28 octubre, 2016 en 11:22 - Responder

    Hola Natalia! exactamente un mes después de tu cumple y a pesar que tengo 6 años menos fue inevitable verme en algunas de las líneas que escribiste. Puede que no tengas casa, ni esposo, pero sí que mucha inspiración. Que gran post! Se viene lo mejor! 😉

    • Natalia Méndez Sarmiento 2 noviembre, 2016 en 09:36 - Responder

      Hola David.
      Gracias por este mensaje 🙂 me hiciste sonreír con “puede que no tengas casa, ni esposo, pero sí mucha inspiración” jeje. Un abrazo, y si te sientes identificado sin importar la edad, pues aprovecha tus veintes y los que siguen!!

  7. sandra milena torres correa 16 noviembre, 2016 en 15:18 - Responder

    La tarea es caminar todos los caminos que conduzcan al interior, mejor si lo haces joven pero mientras haya soplo de vida en el corazón, después que inicias no deseas parar y entonces hay que andar al lado del camino. Gracias por el compartir mujeres despiertas.

    • Natalia Méndez Sarmiento 18 noviembre, 2016 en 21:33 - Responder

      Que bellas palabras Sandra!!! gracias por todo tu apoyo y buena suerte en tus caminos que se irán abriendo siempre que los sueñes y luches por ellos. Un abrazo

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