Guía y 10 consejos reales para viajar a Nueva York

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Estados Unidos era un país que no llamaba mi atención, prefería gastar mi dinero en África o Bali. Pero veinte días antes de mi cumpleaños 37, buscando a dónde viajar, vi un vuelo a Nueva York en promoción. Impulsiva, compré el pasaje sin pensarlo, sin hospedaje y sin tener idea de qué hacer allá.

Nueva York fue una cachetada a mi andar viajero. Yo decía que odiaba las ciudades porque no me conectaba con el concreto, pero no sabía que la Gran Manzana no es una ciudad: es un mundo entero e interminable de culturas, arte, arquitectura y comida. Salir del metro por primera vez bajo la lluvia y ver las luces gigantes de Times Square me hizo sentir como una niña pequeña. Superó por mucho cualquier expectativa.

Así me gusta la vida: sin tantos planes, dejándome llevar por el instinto. Pero, improvisar el vuelo es algo divertido, irme desprotegida a un país donde una urgencia me cuesta un ojo de la cara es una pésima idea. Si vas a lanzarte a la aventura, hazlo con cabeza: puedes cotizar tu seguro de viaje a Estados Unidos con mi 10% de descuento para que ellos paguen los platos rotos hasta de una gripa.

10 consejos que necesitas para sobrevivir en la ciudad

1. Haz lo que quieras, estás en Nueva York

Provengo de un país encantador, pero lleno de prejuicios sobre la ropa, el dinero o la universidad de la que te graduaste. El éxito se mide ahí. Viajar me ha ayudado a derrumbar eso, y Nueva York fue una bocanada de libertad.

No te preocupes por la ropa, ni por tus acciones descabelladas de saltar, gritar o cantar mientras vas en bici: nadie te va a mirar. Piérdete, corre, tómate fotos, sonríele a la gente, vístete como se te dé la gana y disfruta cada milímetro sabiendo que hay más locos que tú.

2. Guía para moverse en el metro de Nueva York

Olvídate de los taxis y Uber: te van a costar más que el pasaje de avión. Cómprate una MetroCard por 34 USD y viaja en transporte público durante 7 días sin límite. Esto sonó a publicidad, pero te juro que no lo es.

Los dos primeros días me perdí. No te voy a mentir, las estaciones son horribles (menos Grand Central, que es un espectáculo). Hay cada loco en calzoncillos con el que te puedes topar, pero tú sigue en tu propia locura. Los vagones son espaciosos, tienen aire acondicionado y no tendrás que empujarte con 150 personas.

Al finalizar la semana ya sabía usarlo, aunque el último día me pasé siete estaciones y me demoré una hora más en llegar. ¿Y qué? De eso se trata. Los aparentes errores de los viajes se convierten en anécdotas para la posteridad. Ahorra dinero, experimenta la vida local y, si algo te llama la atención, bájate en la siguiente estación.

3. Desconéctate de Google Maps

Los mapas son una gran herramienta, pero ¿por qué no arriesgarse a perderse un día? Camina por Manhattan de día y, en vez de pedirle indicaciones a la aplicación, solo avanza. Encuentra las cosas que a ti te gustan, entra a un café que no te hayan recomendado y déjate llevar por tus corazonadas.

Así fue como llegué a una cuadra del Distrito Financiero donde celebraban el OktoberFest. Me dejé llevar por mis sentidos queriendo tomar fotos de los rascacielos y terminé en una calle cerrada llena de pretzels gigantes, gente, barriles y cervezas de temporada, como la de calabaza. Fue un pequeño mundo dentro de otro. Piérdete un rato, al final, Google Maps y la gente siempre estarán ahí para ayudarte a regresar.

4. Qué museos visitar en Nueva York: Cuéntalos en días, no en horas

Leí que los museos más importantes, como el MET o el MOMA, se recorrían en un máximo de 4 horas. Mentira. Yo me tomé 5 horas en el MET y me faltaron salas, y 6 horas en el de Historia Natural y lo hice corriendo.

Tómate un día entero para el museo que más quieras. Si quieres mi recomendado, ve al Museo de Historia Natural, me faltaron días para recorrer sus 5 pisos y 45 salas. Allí mi niña interior volvió a sorprenderse con las dimensiones del universo y los animales a tamaño real.

Todos somos polvo de estrellas, no es una metáfora, es un hecho científico.

Times Square en nueva york

5. Es hermoso, pero sal de Manhattan (Visita Brooklyn)

Hay un contraste inmenso entre cada distrito y eso es parte de la magia. Yo fui a tres: Staten Island (que no cuenta porque solo me subí al ferry económico para ver la Estatua de la Libertad y me devolví); Roosevelt Island, a la que se llega en teleférico para hacer una caminata agradable junto al río; y Brooklyn… ¡wow!

Parece otra ciudad. Es el distrito de inmigrantes, arte, bares y comida. Bájate en algunos de sus famosos barrios. Si no llegas a Dumbo o a Williamsburg (donde habitan los judíos ortodoxos y todo se ve prístino), es posible que te dé un poco de miedo porque solía ser una zona industrial avejentada, pero así es su paisaje.

Alista el celular porque la cantidad de murales es impresionante. Agradece el atardecer desde el Puente de Brooklyn, haz un picnic en el parque a ver el skyline, tómale fotos a las fachadas de película y cómete una pizza por 10 USD. Gózatelo.

Mural Street Art en Brooklyn Nueva York Cuentos de Mochila

⚠️ Advertencia para tus pies en la Gran Manzana En Nueva York se camina como si te pagaran por kilómetro. Vas a terminar con ampollas hasta en el alma de tanto recorrer avenidas. Y créeme, no quieres terminar en una sala de urgencias gringa pagando miles de dólares solo por una cura y un analgésico. Hazte un favor, ahórrate el drama y lleva un buen seguro médico de viaje con este link antes de subirte al avión.

6. Abstráete del cemento y vive Central Park

Parece imposible que exista algo verde aquí, pero hay más de lo que creí. Quédate un día entero en Central Park, es como una excursión a las afueras de la ciudad, aunque quede en el centro de Manhattan.

Alquila una bicicleta, lleva buenas botas porque los mejores caminos no están pavimentados, empaca un sándwich y cómetelo en medio de los árboles donde los rascacielos se vean tan lejos que no sepas cómo regresar. No pierdas tiempo buscando los lugares recomendados en las guías, si lo conoces sin prisa, los vas a encontrar.

7. Escucha los sonidos de Nueva York

Nueva York tiene una banda sonora variada y muy peculiar, así que no lleves audífonos, por favor. Disfruta el placer de escuchar jazz en vivo en la calle, a los músicos haciendo honor a The Beatles, o detente a escuchar hip hop y hasta el reggaetón de los latinos con sus bocinas por las aceras. Yo sentí hasta el alma los acordes de los guitarristas tocando Imagine en el monumento a John Lennon. Nueva York es arte, vívelo.

Atardecer contra las ventanas de un edifico en Brooklyn Nueva York

8. Intenta no levantar la cabeza

Si los rascacielos te parecen una maravillosa creación, te va a dar dolor de cuello caminar por Manhattan. No alcanzas a ver el último piso, sobre todo a las 6 de la tarde cuando reciben los últimos rayos de sol y crean un paisaje surreal.

Intentar no levantar la cabeza es un desafío y una invitación a ver los detalles a la altura de los ojos: el street art, los puestos de comida rápida, las flores o los mensajes grafiteados en el piso. Después vuelve a levantar la vista, no te vayas a perder ese exquisito paisaje.

9. El choque cultural y los idiomas en la capital del mundo

Le dicen la capital del mundo porque lo es. Si crees que hablar inglés es la única manera de comunicarte, olvídate de eso y relájate si hablas español. Es una ciudad multicultural llena de migrantes.

Este fue mi primer viaje a un país en el que no hablaban mi idioma y sentí miedo al llegar. Aprendí inglés por los viajes y mis trabajos como mesera y recepcionista en la Riviera Maya, pero estoy lejísimos de dominarlo. ¿Cómo hice para no morir en el intento? Balbuceando, diciendo lo que se me ocurría y anticipando la conversación con un «I don’t speak english» para que me hablaran lento.

Arriésgate. Y si no sabes nada, haz como mis vecinos de avión: me preguntaron si hablaba español y se hicieron mis amigos para que los ayudara a llegar a Times Square.

10. El mejor consejo para viajar: ¡Ponte tenis!

A mí me salieron ampollas en los pies de tanto caminar; el último día ya no aguantaba un paso más. Mi propuesta es sencilla: camina todo lo que puedas, no creo que haya mejor forma de conocer un lugar.

Camina para descubrir lo que no te recomendaron en Instagram, para detenerte donde se te dé la gana, para darle uso a esos tenis guardados, para ahorrar dinero, para mover el corazón y para respirar Nueva York. Simplemente camina, no dejes que nadie te diga a dónde ir.

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Imagen de Natalia Méndez Sarmiento

Natalia Méndez Sarmiento

Voy por el mundo con una mochila al hombro y una libreta recolectando historias, experiencias, sensaciones, conociendo personas, disfrutando paisajes y escribiendo para difundir mi pasión por los viajes.
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